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Sentir el cambio

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Ilustración de Marta Castro

“El cambio asusta, pero donde hay miedo hay poder. Si aprendemos a sentir nuestro miedo sin dejar que nos detenga, el miedo se convierte en aliado, en una señal que nos dice que algo que hemos encontrado puede ser transformador.

A menudo nuestra verdadera fuerza no radica en aquello que representa lo familiar, lo cómodo o positivo, sino en nuestro propio miedo y en nuestra resistencia a cambiar.”

Starhawk, escritora y activista

Ecos de la emoción

Un tsunami atropellándome. Desde la laringe hasta el bajo vientre. Un cóctel desconocido por digerir que me deja sin habla. Demasiada información para asimilar. Todo nuevo, desconocido. Muchas tonalidades suenan al mismo tiempo, removiéndome. ¿Por dónde empiezo a meter mano? Un abismo se abre.

Y yo en contracción. Con la necesidad de protegerme tomo distancia. Cierro filas y compuertas a mi sentir. Lo tapo, me distraigo, lo espanto, me largo.

Y allí, a lo lejos, el cambio que quiero.

Corazas

¿Hola? ¿Hay alguien ahí dentro? De tanto encorsetarte en la armadura del ego y sus expectativas exigentes hasta te has olvidado que algo se mueve. Suena un eco retumbando de inquietud y temblor. La que se avecina y sientes que sigues sin estar preparad@. Una fortaleza inexpugnable te impide abordar nada. Desconectad@ de ti, de tu caudal emocional, y también de la posibilidad de cambio.

¿Quién ha dicho que sea un camino sin retorno? ¿Quieres regresar y enchufarte a esa corriente interna que subyace más allá de nuestras alternancias? ¿Volvemos?

Desabrochando el cinturón

Vuelvo a mí cuando lo hago desde otro lugar. Cuando me paro, me miro, me escucho y me hago preguntas que me permiten agrietar el blindaje: ¿Dónde nace el muro y la coraza que me aleja de mí? ¿En el miedo o en el miedo al miedo, y a no poder sostenerlo? ¿Puedo abrir una nueva puerta y afrontar un reto sin sentir temor? ¿Si no tengo miedo puedo llamarle reto? ¿Entonces qué estoy esperando? ¿Qué puede tener el miedo si le doy un espacio?

La amígdala es el eje emocional de mi cerebro que me alerta y protege para no ser kamikaze y hacerme daño. El miedo en el fondo me da y abre pistas. Me avisa de nuevos territorios desconocidos que necesito atender para trascenderlos. Es el momento de bajar revoluciones para abrazar muy despacito y con cariño: ¿Qué me pasa? ¿Qué necesito?

Será un problema y seguirá ocupando mucho espacio si sigo problematizándolo. ¿Qué pasa cuando me permito hacer el camino con miedo? Si lo aparco por un rato entran otros elementos en juego: ¿Qué más tengo además de miedo? ¿Y si también les doy un espacio a mis recursos y a mi ilusión? ¿Cuánto miden mis sueños o mis ganas de vivir mejor?

¿Qué te parece? ¿Aflojamos un poco y respiramos de nuevo? Soltamos lastre…

Respirando para sentir

No somos nuestras emociones, pasan a través de nosotr@s. Respirándolas, liberándolas, puedo observarlas, escucharlas, desidentificarme, comprender su mensaje y encauzarlas a fuego lento, sin prisa, con mi tempo, desde mi circunstancia y momento. No me dominan si las atiendo.

Cuando me las niego y me encierro en la madriguera del ego, me condeno al exilio de mí, al sufrimiento de una visión/versión limitada sin arcilla emocional para poder conversar y moldear el cambio a mi medida.

Cuando abro la puerta de mi guarida, doy un lugar a mis emociones y, al mismo tiempo, me regalo el permiso para ser con ellas. Les digo sí pero también me digo sí a mí: a confiar, a sostener, a elaborar y a procesar.

Vuelve la energía, me empodero, mi ánima se enciende y se transforma con ellas, a su compás y a mi ritmo.

En esa respiración, en esa libertad de sentir, donde me permito el barro, los pliegues, la paleta de colores del dolor, de la conexión y de la ilusión para poder transitar el camino. Un recorrido imperfecto que avanzo lentamente, pero sin pausa, con dudas e incertidumbres, pero también desde la vitalidad de apostar, intuir, explorar desde la verdad de mi esencia. Retomo el liderazgo para dejar de sobrevivir, subyugad@ por la necesidad de ser y encajar, para empezar a vivir.

No sabemos a dónde nos llevará, pero al menos sí sabemos que estamos presentes, que es de verdad, que nos tomamos en serio y que es nuestra gasolina la que nos alimenta. ¿Seguimos?

TU ELIGES*…

Posibilidad 1

Necesito un ratito para atender mi miedo y entender por qué me paraliza.

Posibilidad 2

No nos han enseñado a gestionar las emociones, quiero saber más sobre ellas.

Posibilidad 3

No estoy acostumbrad@ a permitirme ser o mostrarme vulnerable.

Posibilidad 4

Quiero dar un pasito más y empoderarme a través de mis emociones.

Posibilidad 5

Ya estoy list@ y tengo curiosidad para pasar a la acción. Let’s go!

¡Quiero vivir el cambio!

* Propuestas todas válidas y complementarias, adaptadas a tu momento, motivación y autenticidad.


Escrito por Jordi Muñoz,
coach, recreador personal y musicoterapeuta,
fundador y co-director de El despertador
y del Institut Ecología Emocional España


Descárgate aquí la guía entera: “Anatomia del cambio. El cambio en 3D”
Escucha el podcast especial  “Nos preguntamos _ ¿Cómo puedo gestionar el cambio?”


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