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Pensar el cambio

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Escucha la BSO de esta guía

Ilustración de Marta Castro

“La mente es como un paracaídas, sólo funciona si se abre.”
Albert Einstein, científico


La mente

Siento que quiero, pero no puedo. Nunca encuentro el momento. ¿Qué pasará? ¿Cómo lo haré? ¿Y si no sale bien? Me invade una marea de interrogantes que exigen respuesta, y yo aquí en el silencio del bloqueo. Un hilo de tensión me atraviesa. Mi cerebro a punto de estallar. Mi mandíbula que no puede apretar más. Mi pecho encogido. Mi estómago cerrado. Mis caderas inmóviles. Mis pies helados. De tanto analizar coordenadas, variables y casuísticas me paralizo. Espirales que me agotan. Y allí, a lo lejos, cada día más lejos por mucho que intente acercarme, el cambio que anhelo.


Esa música reiterativa

¿Te suena esta banda sonora? ¿Aparece de forma recurrente en tu playlist? ¿Qué es lo que hace que, aunque no la soportas, la sigas escuchando? Sabes que quieres cambiar de canción y aquí sigues…

¿Quieres salir del bucle? Yo también. ¿Cómo lo hacemos? Son momentos de agitación y confusión. La maquinaria mental de hipotéticos escenarios futuros va a toda pastilla en busca del algoritmo perfecto que descodifique el molino de viento y transforme el castillo de naipes de laberintos y callejones sin salida en un camino marcado, accesible, claro y lleno de señales y predicciones con final feliz. Esperando la respuesta perfecta, el momento adecuado, la versión que no soy, pero algún día alcanzaré. Ese ‘y si…’ condicional que quizás sería mi puerta de entrada a tantas cosas, mientras (des)espero sentad@ a que se abra sola ante mí por arte de magia. Los enigmas se suceden sin solución, cubriendo todo de un ‘horror vacui’ (miedo al vacío) inoperante.

Cuando de repente me doy cuenta (¡eureka!), que quizás lo mejor es reiniciar y volver a la casilla de salida.

Reiniciamos

A mí me ayuda respirar un momento, insuflar oxígeno al cerebro mientras me pregunto:
¿Quién opera? ¿Quién exige? ¿Por qué tanta velocidad? ¿Para qué? ¿Necesito ya estas respuestas? ¿Es posible realmente responder ahora? ¿Sólo me pasa a mí? ¿Llego más rápido, más lejos, si me insulto más? ¿Cuánto ruido ya he acumulado sin ni haberlo probado todavía? ¿Soy lo que creo que soy o es una inercia conformista más de blablablá (in)cómodo que me confina a los márgenes creativos de expresar algo diferente?

Me descubro a mí en el origen. Con el control de mi dispositivo y también de su música. Del responder imperativo al preguntar(me) explorativo hay un universo. Con la pregunta y la posibilidad se abren nuevos espacios en los que las palabras liberan pesos y posos autolimitantes, para expandirse en nuevos océanos donde nadar y descubrir(me).


Más allá de las jaulas

Y en ese aire, emerge un nuevo tempo, y el permiso tan necesario para la duda. La que me abraza de igual manera cuando estoy o no preparad@ para tomar una decisión. La que me acompaña a comprender(me) y escuchar mi momento. Muchas veces la mejor decisión es no decidir. Para abrirme así, sin interferencias, a la experiencia del instante presente.

Una duda comprometida, respetuosa y apreciativa hacia lo que soy y quiero seguir siendo en el hacer, en el estar, en el sentir. La que me proyecta hacia ese cambio. Como la fruta madura cayendo de un árbol, el cambio llega por
decantación. Cuando ya no puedo darle la espalda.

Porque somos más grandes que nuestras palabras. Nos explican, cómo mapas mentales contenedores de lo conocido para sostenernos en la indefinición que nos aterra. Pero igual qué crecimos en palabras, podemos seguir aprendiéndonos y expandiéndonos en nuevos vocablos tamizados de silencio que nos abran mares de posibilidad para navegar el cambio.

Somos más grandes que nuestros miedos. A ello vamos: a inventar un nuevo idioma y componer nuevas melodías donde quepan nuestras emociones, para convivir con nuestros miedos.

¿Cambiamos y ponemos la siguiente canción?


TÚ ELIGES…*

Posibilidad 1

Prefiero quedarme con esta música… Más vale malo conocido que bueno por conocer.¡Ya vendrán tiempos mejores!

Posibilidad 2

Todavía no ha llegado mi momento. Antes de avanzar necesito tomarme un espacio para callar todo este ruido.

Posibilidad 3

Vale, he conseguido tener más calma y silencio, pero…

¡Sigo teniendo muchas dudas!

Posibilidad 4

Quiero dejar de escuchar la misma serenata y cambiar
de una vez.

¡SOS!

Posibilidad 5

Estoy preparad@ para pasar al siguiente nivel.

¡Vamos, quiero sentir el cambio!

* Propuestas todas válidas y complementarias, adaptadas a tu momento, motivación y autenticidad


Escrito por Jordi Muñoz,
coach, recreador personal y musicoterapeuta,
fundador y co-director de El despertador
y del Institut Ecología Emocional España


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